POR LA VIDA, EL TERRITORIO Y LA PAZ


Elementos para discusión del Pliego Agrario Quindiano:

POR LA DEFENSA DE LA VIDA, LA SOSTENIBILIDAD ALIMENTARIA,EL TERRITORIO Y LA PAZ

Ante el Comité de Paro, de Departamento del Quindío y la Comisión Redactora del Pliego de Peticiones del próximo Paro Nacional a realizarse el 25 de Abril/19, las inquietudes del Sindicato Departamental de Trabajadores Agrícolas del Quindío – Filial de Fensuagro – CUT; y que los partícipes de este gremio pensamos deben ser incluidas en las exigencias para el gobierno, durante este importante evento social, en síntesis son:

1. Respeto a los Acuerdos de Paz y la pronta implementación de los mismos, especialmente los contenidos en los Numerales 1.1.4 (Fondo de tierras y acceso integral en la transformación rural estructural).

2.  Exigir el inmediato cumplimiento de la ley 902 del 29 de Mayo del 2017, la cual adopta medidas para facilitar la Implementación de la Reforma Rural Integral, priorizando las normas que beneficien a los trabajadores agrarios, especialmente en el Departamento del Quindío.

3.  Exigir la Declaratoria de Zona de Reserva Campesina a todos los Municipios del área Cordillerana, (Ley 160 de 1994, Acuerdo 024 de 1996 y Decreto 1071 de 2015).

4.  Condonación de deudas a campesinos por parte del Estado, implementación de seguros para cosechas perdidas por fuerza mayor y creación de subsidios para la producción campesina; consolidando así la seguridad alimentaria en nuestra región.

5.  Exigir la reglamentación de lo normado en el Código Sustantivo del Trabajo, atinente a respetar la jornada de 8 horas laborales.

CONTEXTO:

EL ASUNTO DE LA RELACION CAMPO-CIUDAD EN EL QUINDÍO

"Colombia es más rural de lo que se pensaba” y lo que imaginábamos..., es una de las conclusiones generales de la ONU en el Informe del Índice Nacional de Desarrollo Humano Rural (Colombia Rural – Razones para la EsperanzaPnud. Pág. 7, Bogotá, 2011). Y seguidamente el Informe documenta con relatos de habitantes del campo, datos estadísticos y visitas directas a los territorios del país, las condiciones de abandono que desde hace décadas  el Estado tiene al campo. Y a su vez, el Informe muestra todas las posibilidades en recursos naturales, energéticos, paisajísticos y demás, que las cinco regiones de este País Regional tiene para ser una potencia agrícola.

Sin embargo, por lo que el país puede estar actualmente observando de los grupos sociales de poder frente a esa fórmula posible de solución civilizada del conflicto colombiano contenida en El Acuerdo Final de Paz; el encono social de una parte importante de esos grupos en torno a la Jurisdicción de Paz y la Implementación de esos Acuerdos; todo pareciera indicar que algunas de esas fuerzas sociales tienden a decidirse por mantener al país y especialmente el campo colombiano, bajo aquellos moldes de desprotección y abandono de los habitantes rurales de Colombia. Para muchos de esos grupos, acostumbrados a las ganancias rentísticas en que ha derivado el despojo de tierras, es más  cómodo, beneficioso y rentable importar alimentos que producirlos en estas inmensas y ricas tierras. Una solución a la productividad democrática del campo no hace parte de la agenda de estos grupos sociales de poder colombianos.

El primer componente del Acuerdo Final de Paz (1.Hacia un nuevo campo colombiano: reforma rural integral”), teniendo en cuenta aquel historial y situaciones arriba referidas, acordó  como una de las condiciones de solución a la histórica conflictividad del país (con sus principios de “transformación estructural” y “democratización del acceso y uso adecuado de la tierra”), las modificaciones de las costumbres en la tenencia y uso de la tierra y por tanto, la introducción de un conjunto de medidas económicas, políticas, técnicas, administrativas y culturales destinadas a remover los obstáculos que histórica y políticamente han impedido el desarrollo social de Colombia en el área del campo. Un interesante propósito, de integración nacional en un País Regional como lo es Colombia y tal como está formulado en el primer punto del Acuerdo de Paz, podría ser el garantizar que Colombia produzca los alimentos que necesita para nutrir sanamente a su población y no someterlo al azar y a los dictados de los mercados internacionales (importación de alimentos); la garantía de la producción alimentaria propia en un país de las riquezas agrícolas debiera ser un buen y gran propósito nacional, como puesta a  prueba  y activación de las demás capacidades sociales y humanas de los colombianos.

Pensando lo anterior a escala regional y departamental, podríamos interrogarnos: ¿es posible la garantía de autosostenibilidad alimentaria a todos los habitantes del Quindío? ¿Qué habría que hacerse? ¿Qué implicaciones adicionales tendría? Y, especialmente ¿por dónde empezar?

Responder a esta aparente simple pregunta conlleva tomar en consideración varios aspectos que permanecen conectados; entre otros, los siguientes:

  •   Continuar produciendo o importando alimentos en el Departamento (recordemos incluso que Colombia y el Eje Cafetero lleva varios años importando café, además de otros alimentos,  otros víveres y enseres como textiles y calzados)
  •   Permanecer ignorando el modo de la tenencia y uso improductivo de la tierra (que pone siempre en riesgo la seguridad alimentaria), haciéndola depender de criterios de renta y de los créditos caros que tienden a hacerse cada vez más impagables.
  •   Seguir de oídos sordos respecto a las condiciones generales de vida de sus habitantes, especialmente los habitantes del campo, los trabajadores agrícolas y los pequeños y medianos campesinos, que migran a los centros urbanos con sus hijos y demás jóvenes, “seducidos” por ilusorias, confortables e inciertas formas de vida.

Ante este rápido panorama expuesto a sobrevuelo de sus crudas y dolorosas realidades, frente a esas inmensas multitudes de habitantes del campo de la región y del Quindío; podría destacarse por ahora quizá dos (2) áreas de discusión y de debate que nos movilizan y ayudan a organizar a la ciudadanía para la acción pública colectiva por condiciones de vida más dignas:

a. La discusión y visiblización social de las deudas contraídas de los trabajadores del campo y por los campesinos de la región, del Quindío y habitantes de Armenia, contraídas con entidades financieras de operación tradicional (Banco Agrario y otras).

b. La necesidad de mantener el debate público frente a las autoridades  públicas, municipales y regionales, con las propuestas de las organizaciones sociales, de los trabajadores del campo  y sus aliados sociales, para definir y exigir la declaratoria de unas zonas de reserva campesina, que sean asignadas a trabajadores del campo organizados para el despliegue de proyectos productivos y agro-alimentariosEn el Quindío es posible definir estas zonas vinculadas a la cordillera, comenzando desde Calarcá, Córdoba, Pijao, Génova y otros municipios.

Se trata de iniciativas pensadas en el contexto social del problema de la autosostenibilidad alimentaria y en el marco de las propuestas de Implementación del Acuerdo de Paz; temática ésta que habría de ser objeto de análisis en las asambleas de trabajadores del campo, preparatorias del Paro Cívico del próximo 25 de abril de 2019.

Ernesto López M.
Presidente Sindicato Trabajadores Agrarios del Quindío – Fensuagro – CUT

Herman Martínez Ch.
Comisión de Derechos Humanos.

Armenia, Quindío. Marzo de 2019
LA TIERRA PARA EL QUE LA TRABAJA PRODUCTIVAMENTE


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